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Templos Mormones y La Obra Vicaria
Cuándo el Señor Jesucristo vivía en esta tierra El explicó claramente que solo había un camino por el cuál el hombre puede ser salvo. El dijo: "Soy el camino, la verdad, y la vida: nadie llega al Padre, sino por mí" (Juan 14:6).
Dos cosas importan se implican si uno cree en la escritura previa. Primero, quiere decir que en Su nombre se encuentra la autoridad para salvar la humanidad, como se explica en esta escritura que se encuentra en La Biblia : "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre dado bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Actúa 4:12). Segundo, hay una ordenanza esencial, el bautismo, que es la puerta por la cual cada alma debe pasar para obtener la vida eterna, como se explica en la siguiente escritura: “Respondió Jesús: De cierto, de cierto os digo, que el que no naciere del agua o del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).
Como el bautismo es esencial, la autoridad para actuar en el nombre de Jesucristo ha sido restaurada en la tierra por el profeta José Smith, La iglesia Mormóna se ocupa anhelosamente compartiendo el mensaje del evangelio de Jesucristo a cada nación, a tribu, en cada lengua, y a toda persona. Esta tarea de predicar vino como un mandamiento de El, “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se acepta la responsabilidad de predicar el evangelio a cada persona en la tierra. Es propósito es de llevar las bendiciones del evangelio y sus ordenanzas salvadoras al mundo entero. ¿Pero es esto posible? ¿Qué pasa con los millones de personas que han muerto sin el bautismo? ¿Son condenados a “quemar en el infierno”, o ser privados de las bendiciones más grandes de nuestro Dios?
Según la Biblia y la doctrina Mormóna, la humanidad sólo puede ser salva por medio de Jesucristo y por el bautismo, pero la mayor parte de las personas que vivieron en la tierra, jamás supieron acerca de estos dos requisitos. ¿Es posible que Dios no reconozca a los millones que no tuvieron la oportunidad de oír el Evangelio y ser bautizados por la autoridad apropiada? La respuesta a esto se revelo por Dios mismo. Por revelación, Dios instruyó al Profeta José Smith para construir templos donde ordenanzas tales como el bautismo se podrían realizar no sólo para los que estaban vivos, pero también para los que ya habían fallecido. En el Nuevo Testamento leemos, "De otro modo, ¿que harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?" (1 corintios 15:29).
La realidad de la resurrección hace que El Bautismo por los Muertos no solo significante, pero crítico para la salvación de los millones que han muerto sin el bautismo. Jesús, en el tiempo entre su muerte y la resurrección, visito el mundo de los espíritus y predicó el evangelio (1 Pedro 4:6). El propósito por el cual el Salvador fue a predicar a los muertos en el mundo de los espíritus era para darles la oportunidad de escuchar y aceptar el evangelio, para que posteriormente se pudiera efectuar un bautismo a favor de ellos. "Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según su Dios." (1 Pedro 4:6.)
Para algunos, efectuando ordenanzas por los muertos puede parecer una imposición, pero esa no es la intención que Dios tuvo cuanto presento el plan ni como funciona. Cuándo Jesucristo expió los pecados del mundo, el hizo, lo que las personas del mundo no podrían hacer para sí mismos. El efectos y las bendiciones de La Expiación y La Resurrección de Cristo pueden recibirse por cada miembro de la familia humana. La invitación de la salvación es para todos, pero las personas tienen albedrío, deben escoger por sí mismos si aceptarán o rechazarán la invitación de Cristo.
A causa de la Expiación y la Resurrección de Cristo, y por el poder y la autoridad del Sacerdocio, Mormones pueden hacer por los muertos, lo que los muertos no puede hacer para sí mismos. Este trabajo sólo se puede hacer en templos. Cuándo ordenanzas se realizan para alguien que ha muerto, en ninguna manera le quita el albedrío a esa persona. A contrario, si ninguna obra se hace por una persona fallecida, la persona no tiene opción de su destino eterno. Una vez que la obra se haya hecho, ellos pueden utilizar su habilidad de escoger, aceptar, o rechazar las ordenanzas efectuadas. Mormones creen que todos que han vivido deberían de tener la oportunidad de hacer esa elección. Por esta razón, la obra del templo y la historia familiar continuará ser una parte de integral de la Iglesia mormóna.
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